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ene. 22, 2026
3 min de lectura

Durante el verano, las altas temperaturas, los cambios de rutina y una mayor vida social suelen modificar nuestros horarios y elecciones alimentarias. En este contexto, la alimentación consciente se vuelve una herramienta clave para cuidar la salud física y mental sin caer en dietas restrictivas ni culpas innecesarias.
Más que controlar lo que comes, se trata de conectar con tu cuerpo, reconocer lo que necesita y elegir alimentos que aporten nutrición, frescura e hidratación, especialmente en los meses de calor.
La alimentación consciente (o mindful eating) es una forma de relacionarse con la comida desde la atención plena. Implica:
Comer con presencia, sin distracciones.
Reconocer las señales reales de hambre y saciedad.
Identificar si comes por necesidad física o emocional.
Elegir alimentos que te hagan sentir bien, tanto a corto como a largo plazo.
En verano, esta práctica es especialmente útil porque el calor puede disminuir el apetito, aumentar la deshidratación o generar elecciones impulsivas de alimentos ultraprocesados. Comer de forma consciente ayuda a escuchar al cuerpo y adaptarse mejor a sus cambios.
1. Prioriza alimentos reales antes de las comidas principales, antes de una cena o evento, toma una colación ligera rica en fibra y proteína:
Frutas.
Yogurt natural.
Frutos secos.
Huevo duro.
Hummus con verduras.
Esto evita llegar con demasiada hambre y reduce los excesos.
2. Mantén una buena hidratación, la deshidratación aumenta la sensación de hambre y el consumo de calorías.
Muchas veces, la sensación de hambre en verano está relacionada con deshidratación leve. Practicar alimentación consciente implica también:
Beber agua de forma regular, incluso antes de sentir sed.
Priorizar alimentos con alto contenido de agua como frutas, verduras y preparaciones frías.
Observar cómo responde el cuerpo al calor y ajustar porciones y horarios.
Una buena hidratación favorece la digestión, la concentración y la regulación del apetito.
Los snacks cumplen un rol importante para mantener la energía durante el día, especialmente cuando las comidas principales se retrasan o son más livianas. Algunas opciones prácticas y equilibradas:
Snacks frescos e hidratantes
Frutas de temporada como sandía, melón, frutillas o duraznos.
Macedonia de frutas naturales sin azúcar añadida.
Paletas heladas caseras a base de fruta y agua o yogur natural.
Yogur natural con frutas frescas y semillas.
Frutos secos en porciones pequeñas, idealmente sin sal.
Quesillo o queso fresco con tomate o fruta.
Batidos naturales con fruta, agua o leche vegetal, sin azúcar añadida.
Palitos de verduras con hummus o pastas de legumbres.
Tostadas integrales con palta o ricotta.
Huevos duros, fáciles de transportar y ricos en proteínas.
Frutos secos naturales (almendras, nueces, maní).
Mix de semillas (chía, zapallo, maravilla).
Barritas caseras de avena y frutos secos sin azúcar añadida.
Agua natural o con rodajas de fruta.
Infusiones frías sin azúcar.
Agua de coco natural (sin azúcar añadida).
Elegir snacks conscientes no significa prohibirse, sino combinar placer, nutrición y moderación.
Antes de comer, haz una pausa breve y pregúntate: ¿Tengo hambre real o solo calor/cansancio? Comer con atención, aunque sea un snack, mejora la digestión y ayuda a elegir mejor.
Adoptar esta forma de alimentarse tiene múltiples beneficios:
Mejora la digestión y reduce la sensación de pesadez.
Aporta energía más estable durante el día.
Disminuye la ansiedad asociada a la comida.
Favorece una relación más sana y flexible con los alimentos.
Ayuda a mantener hábitos saludables sin rigidez.
En verano, estos beneficios se traducen en mayor bienestar, mejor adaptación al calor y más disfrute de la comida.
Errores comunes al alimentarse en verano (y cómo evitarlos)
En verano es fácil caer en desórdenes alimentarios por el calor y los cambios de rutina. Identificar los errores más comunes te permitirá cuidar tu alimentación y bienestar sin dejar de disfrutar la temporada.
Saltarse comidas por falta de apetito → ✔ Optar por porciones pequeñas y nutritivas.
Reemplazar comidas por snacks poco equilibrados → ✔ Priorizar combinaciones con proteínas, fibra y grasas saludables.
Consumir exceso de bebidas azucaradas → ✔ Elegir agua, infusiones frías o frutas naturales.
Comer sin atención → ✔ Practicar pausas conscientes al comer.

La alimentación consciente es una práctica cada vez más popular, pero aún genera muchas dudas. A continuación, resolvemos las preguntas más frecuentes para entender cómo aplicarla y cuáles son sus beneficios.
No. Es una forma de relacionarse con la comida desde la atención y el respeto por las señales del cuerpo.
Sí. Los snacks equilibrados ayudan a mantener energía y evitar el hambre excesiva.
Porque el calor modifica el apetito, la hidratación y las rutinas, y la alimentación consciente ayuda a adaptarse mejor a estos cambios.
Adoptar una alimentación consciente en verano es un paso importante para sentirte mejor hoy y a largo plazo. En Isapre Esencial acompañamos tu bienestar con información, orientación y beneficios pensados para apoyarte en cada etapa de tu vida. Cuida tu salud y toma decisiones conscientes para ti y tu familia.
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